Quique Cárcel: “No podíamos vender los valores del club”

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Quique Cárcel hizo balance de uno de los mercados más complejos de los últimos años en Montilivi. Acompañado por Nacho Mas-Bagà, el director deportivo explicó una planificación condicionada desde el primer momento por el descenso y por una premisa: facilitar determinadas salidas sin malvender y, sobre todo, conservar suficientes futbolistas comprometidos para construir un Girona capaz de regresar a Primera. Los tiempos fueron los mismos. “Era un verano en el que teníamos que ir paso a paso”, introdujo. Cárcel reconoció que el club sabía que muchos jugadores no querían competir en Segunda y que existían futbolistas cuya venta prácticamente se daba por segura por rendimiento y valor de mercado. Sin embargo, estableció líneas rojas. “No quería hacer cesiones con opción, solo ventas.

Tampoco quería que ningún jugador se marchara por debajo de la valúa que consideraba el club”, explicó. Para el director deportivo, el gran éxito fue no desmantelar el espíritu del vestuario. Citó las renovaciones de David López y Stuani y quiso poner en valor a Bryan Gil, Àlex Moreno, Fran Beltrán, Asprilla o Francés. “Son jugadores que han entrenado bien y que han apostado por nosotros. Esa es una de las claves para que este Girona sea competitivo”, nombró. También explicó que Joel Roca recibió una oportunidad importante para dar el salto al fútbol profesional y que con Minsu sucedió algo similar, aunque admitió que el club no quería vender a ninguno de los dos. Donde no quiso detenerse fue en Tsygankov después de su polémico desenlace antes de marcharse al Ajax.

“No hablaré, pero que cada uno saque sus conclusiones y tengo la conciencia muy tranquila. Es la única pregunta a la que no voy a responder”, recalcó. 

Cárcel sí profundizó en la salida de Ounahi al Panathinaikos. “Es el caso más peculiar de todos porque todos daban por hecho que lo venderíamos y no esperas que no lleguen ofertas”, confesó. El Girona estableció un precio mínimo y se negó a rebajarlo pese a que la voluntad del marroquí era clara. “El jugador quería salir sí o sí, pero hasta el último día no llegó una oferta que nos hiciera negociar de manera muy intensa. Si no se hubiese dado… pues se hubiese tenido que quedar”, asumió. El mercado dejó también interrogantes alrededor de la portería.

Cárcel fue especialmente contundente al respaldar a Gazzaniga después de los silbidos recibidos en Montilivi. “Si no he fichado a ningún portero es porque confío plenamente en Gazzaniga”, sentenció. Recordó sus cinco años en el club, su importancia durante la etapa más brillante de la entidad y reveló que tuvo posibilidades de marcharse a categorías superiores, pero decidió involucrarse en el proyecto. “Se merece un respeto”, insistió. Cárcel destacó el ambiente de Montilivi durante los últimos encuentros, aunque señaló una excepción.

“La única mancha es la de Gazzaniga, porque no hay que silbar a un jugador si tiene un mal día o una herida importante”, reclamó. El director deportivo entendió, en cualquier caso, el desencanto acumulado después del descenso.

“La afición está triste y tiene herida. Creo que teníamos un proyecto y una plantilla para no descender, pero sucedió lo que sucedió”, recordó.

Pese al ruido generado especialmente en redes sociales, aseguró haber visto “el mejor Montilivi en estos dos últimos partidos de los últimos dos años”, dijo sorprendido. Cárcel puso perspectiva a la transformación vivida desde aquella plantilla que llevó al Girona a la Champions. “Dos años después solo quedan cuatro jugadores de esa histórica plantilla. Es muy difícil que se queden jugadores en Girona cuando destacan y se tiene que construir de nuevo desde la humildad”, reflexionó. Aceptó las críticas personales, pero pidió protección para sus futbolistas. “Acepto lo que digan de mí, pero no si dicen sobre el equipo, porque hay que estar con ellos”, pidió. También defendió incorporaciones menos conocidas como Mauro Furtado o Pyshchur.

“Nadie sabe quién es y todo el mundo opina. Hay que mirar fútbol y nosotros valoramos todas las opciones”, contó frustrado. Cárcel considera que el Girona dispone de recursos y alternativas suficientes, aunque evitó cualquier promesa.

“Creo que hay plantilla para luchar al 100%, yendo juntos y remando. Tonto no soy y no puedo asegurar que el equipo subirá”, añadió. La estrategia, además, ha cambiado respecto a anteriores etapas en Segunda. Si entonces buscó futbolistas destacados específicamente en la categoría, esta vez partió de una base procedente de Primera y optó por otro tipo de incorporaciones. “He cambiado cosas con sentido común para intentar luchar por todo”, explicó.

Mas-Bagà fue el encargado de contextualizar la vertiente económica. El Girona estará excedido en el límite salarial, que todavía no se ha publicado pero que rondará los 36 millones de euros.

LaLiga permite al club realizar inscripciones gracias a ahorros generados anteriormente, entre ellos los derivados de operaciones como la venta de Krejci. Nacho Mas-Bagà, en la rueda de prensa de valoración de mercado Propias También rechazó las cuentas simples que se realizan sumando exclusivamente los ingresos por traspasos. “Se reinvierte todo, pero hay gente que hace números muy fáciles y habla de números que son brutos.

No va así”, negó. Según explicó, durante las últimas cuatro temporadas el Girona ha invertido más de 100 millones en futbolistas y ha obtenido una cantidad muy similar mediante ventas. Añadiendo el valor actual de la plantilla, el balance global se encuentra “a cero o algo negativo”.

Cárcel, por su parte, considera que la plantilla puede estar entre las mejores de la categoría, aunque lanzó una reflexión. “La mejor plantilla la tendremos al final de la temporada”.

El descenso obligó a gestionar durante meses las voluntades individuales de futbolistas acostumbrados a Primera y eso, defendió, impedía resolver el mercado rápidamente. Entre los nombres propios apareció Izan, una de las grandes revelaciones del inicio. Cárcel calificó su irrupción como “espectacular” y considera que ya está capacitado para competir en Primera, aunque todavía le reclama un paso adelante en personalidad. “Tiene que liderar menos desde el silencio y más desde el puro liderazgo”, pidió. También dejó una advertencia de futuro.

“Será difícil retenerlo si no subimos a Primera”, confesó, después de contar cómo se elaboran los contratos con los representantes. Sobre Vanat reconoció una situación más compleja. “Ha tenido un buen comportamiento”, aunque el delantero considera que por nivel no debería estar compitiendo en Segunda después de perder protagonismo durante las últimas jornadas del pasado curso. “No ha sido fácil para él porque se ha cuestionado muchas cosas y creo que si está a un buen nivel nos irá muy bien”, opinó. Cárcel también admitió que el descenso reduce enormemente las posibilidades de aprovechar la relación con el Manchester City. El éxito previo con futbolistas como Savinho, Yan Couto, Aleix Garcia o Vitor Reis convirtió Girona en un destino atractivo, pero la Segunda cambia el escenario. “No quieren venir y tienen ofertas más importantes”, confesó.

Tras un verano de salidas, negociaciones y reconstrucción, Cárcel cerró filas alrededor del nuevo proyecto. Tampoco quiso vincular el resultado de la temporada a su futuro personal. “No sé qué haré y no me planteo nada. Intento disfrutar de esta profesión que me encanta y del Girona, que me lo ha dado todo. Soy el hombre más feliz del mundo”, concluyó.

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