El expresidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) Ángel María Villar salió en defensa del máximo responsable de la FIFA Gianni Infantino, al que calificó de “un gran presidente”, y restó importancia al hecho de que Marruecos fuera la sede de la final del Mundial de 2030 en detrimento de España. Villar participó este martes en Madrid en la primera jornada del World Football Summit (WFS), foro dedicado a la industria del fútbol mundial, donde dejó claro que le gustaría que la final del próximo campeonato del mundo sea en España, pero aceptó que pudiera ser finalmente en el país magrebí. “Me gustaría que se jugara en España la final. ¿Los que están ahí son tontos y no quieren a España? Pues no es verdad. Haría todo lo posible para que se juegue en España, pero si verdaderamente el órgano rector considera que para la proyección del fútbol mundial es mejor jugarla en otro país, ellos sabrán, que para eso se les ha elegido”, afirmó Villar en relación con los miembros del Comité Ejecutivo de la FIFA.
El que fuera presidente de la RFEF entre 1988 y 2017 insistió en que no le agrada que la final sea en el nuevo estadio Hassan II que se está construyendo en la región de Casablanca, pero precisó: “No me gusta, pero no quiere decir que esa posibilidad no salga. Pero tampoco me rasgaría las vestiduras”. “La gente que está allí es de todo el mundo, es un comité ejecutivo de 24 personas, y sabrán lo que tienen que hacer”, incidió Villar, quien fue miembro de la junta directiva de la FIFA entre 2002 y 2017, cuando dimitió como máximo responsable de la RFEF. El Mundial de 2030 lo organizan de manera conjunta España, Portugal y Marruecos. Además, Uruguay, Argentina y Paraguay albergarán los encuentros inaugurales de sus respectivas selecciones como homenaje a la primera Copa del Mundo, disputada en 1930 íntegramente en Montevideo.
Todo el dinero que genera la FIFA “va al pobre” Villar salió en defensa de Infantino y opinó que su propuesta de vender parte de los derechos comerciales del Mundial respondía “no a una decisión, sino a una alternativa de futuro”. “A mí no me gusta, pero ¿criticar al presidente de la FIFA por qué? Lo que ha lanzado es que haya una opinión periodística, de aficionados… Es lógico y normal. No tenía intención de que saliera adelante, sino crear un debate en el mundo del fútbol”, justificó. A su juicio, Infantino ha demostrado su idoneidad en el cargo a la vista del éxito del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá y de que se han llenado los estadios. “Tenemos un gran presidente porque lo he visto actuar y todo el dinero que se genera o gran parte va al pobre, a las federaciones de África y Asia.
Millones de dólares se reparten las federaciones más modestas. ¿Dónde pasa eso?”, se preguntó.
Preguntado si le gusta esa idea de privatización parcial, Villar respondió: “No conozco en profundidad el tema. Habrá matices, faltan montones de datos que no me atrevo a calificar”. Negó, además, que Infantino fuera el que decidió retirar la tarjeta roja al jugador estadounidense Folarin Balogun en el pasado Mundial: “Considero mal que se diga que quitó la tarjeta”.