La imagen de Leo Messi frente a Lamine Yamal en una final del Mundial se va a dar el próximo domingo en Nueva York en la finalísima entre España y Argentina. Una cita histórica, ilusionante, única y que es mucho más que el enfrentamiento entre el considerado por muchos como el mejor futbolista de todos los tiempos y el talento llamado a dominar los próximos años. Es el mejor spot publicitario que podría tener La Masia.
Dos generaciones separadas por veinte años, dos estilos y personalidades diferentes, pero con una misma determinación y empeño y un mismo origen: la cantera del FC Barcelona. Pase lo que pase, gane quien gane, el verdadero vencedor será el Barça y con su presidente Joan Laporta presente y orgulloso en Nueva Jersey. Porque el título volverá a tener el sello de la escuela que ha revolucionado la formación de futbolistas en todo el mundo. La presencia de jugadores formados en la Masia en esta final no la protagonizan únicamente Messi y Lamine. El fútbol base del Barça, su metodología y excelencia vuelve a demostrar su capacidad para producir jugadores de élite. Junto a Messi y Lamine aparecen Pau Cubarsí, Dani Olmo, Marc Cucurella, Eric García, Alejandro Grimaldo y Gavi, futbolistas que crecieron, en mayor o menor medida, bajo la misma metodología y la misma filosofía de juego.
Víctor Muñoz, aunque más efímero, también tuvo su paso por La Masia.
Messi llegó a La Masia en el año 2000 con apenas 13 años y fue escalando todas las categorías hasta convertirse en el mejor jugador de la historia. Lamine Yamal ingresó en 2014 siendo un niño y recorrió todo el fútbol formativo azulgrana antes de irrumpir como una de las mayores precocidades que ha dado el fútbol mundial. Pau Cubarsí llegó en 2018 procedente del Girona para incorporarse a las categorías infantiles y su progresión ha sido meteórica. Dani Olmo entró en la cantera en 2007 con nueve años, donde permaneció hasta categoría juvenil antes de iniciar su aventura en Croacia. Marc Cucurella fichó por el Barça en 2012 para jugar en categoría Infantil y acabó debutando con el primer equipo. Eric García ingresó siendo benjamín en 2008 antes de marcharse al Manchester City y regresar años después. Alejandro Grimaldo llegó también en 2008 procedente del Valencia y fue una de las grandes joyas de la cantera antes de continuar su carrera en el Benfica.
Gavi aterrizó en La Masia en 2015 con solo 11 años y, tras quemar etapas a una velocidad extraordinaria, se convirtió en pieza clave del primer equipo. Por su parte, Víctor Muñoz también completó parte de su desarrollo futbolístico (2014-2017)en las categorías inferiores azulgranas antes de dar el salto al fútbol profesional. La final del Mundial vuelve a confirmar que La Masia no solo forma jugadores para el FC Barcelona, sino que sigue moldeando a algunos de los mejores futbolistas del planeta.
Mientras muchas canteras celebran la aparición de una estrella cada cierto tiempo, la azulgrana continúa produciendo generaciones enteras capaces de alcanzar la élite. Messi representa el legado. Lamine simboliza el futuro.


