Tras regresar al grupo de forma parcial, el suizo vuelve a un Sevilla donde la titularidad se ha encarecido
Vargas, en un entrenamiento con el Sevilla. @SevillaFC
Actualizado 30/09/2026
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15:18CEST
La vuelta de Rubén Vargas a los entrenamientos grupales supone una inyección extra de moral para el Sevilla. Aun así, el contexto del internacional suizo en Nervión ha cambiado drásticamente a lo largo de las últimas semanas. La remodelación de la plantilla hispalense y su buen inicio liguero parecen haber eliminado el grado de dependencia que existía respecto a su figura. Después de firmar un Mundial notable con su selección y de un verano en el que se frustró su venta, el extremo inicia ahora su particular ‘mini pretemporada’ para dejar atrás los problemas en una rodilla que le han tenido más de un mes en el dique seco. El gran obstáculo de Rubén Vargas en el Sevilla siempre ha sido su falta de continuidad. Desde su llegada, se ha perdido hasta 28 partidos por diferentes lesiones y apenas ha completado tres de sus 37 encuentros disputados como blanquirrojo.
Este historial le obliga a afinar al máximo, consciente de que cada reaparición le exige un peaje elevado para coger ritmo de competición y poder reencontrarse con su mejor versión. Eso sí, cuando ha estado a disposición, ha sumado 5 goles y 7 asistencias, siendo la pieza más diferencial del equipo y ejerciendo como especialista a balón parado.
Confianza y exigencia “Hay que entender a los jugadores en esas situaciones que causan mucho estrés, y al final es nuestro. Si logramos recuperar la mejor versión de Rubén, tiene que ser importante para nosotros.
Conmigo lo fue, jugó muchos minutos y siempre aportó cosas”, apuntó Luis García Plaza al término del mercado de fichajes. La pasada campaña Vargas jugó los nueve encuentros que dirigió el técnico -ocho como titular-, en los que dio dos asistencias en triunfos claves para la permanencia contra Atlético de Madrid y Villarreal.
Sin embargo, el fútbol no espera a nadie. El fantástico momento de Miguel Sierra y el impacto de Félix Correia le cierran las puertas del once a Vargas, al menos a corto plazo. El atacante helvético no solo deberá ganarles el pulso a dos compañeros que están cumpliendo con creces, sino amoldarse al nivel de compromiso colectivo que exige el cuerpo técnico. Una nueva oportunidad para demostrar que, en su mejor versión, puede ser el mejor fichaje posible para este renovado Sevilla.